Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.
Todos los hombres se parecen por sus palabras; solamente las obras evidencian que no son iguales.
Tú puedes, tú deberías, y si eres lo suficientemente valiente para empezar, tú lo harás.
Un periódico consta siempre del mismo número de palabras, haya noticias o no las haya.
Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.