Uno puede entender el cosmos, pero nunca el ego; el yo esta más distante que cualquier estrella.
Vino, enseñame el arte de ver mi propia historia, como si esta ya fuera ceniza en la memoria.
Visto un león, están vistos todos, pero visto un hombre, sólo está visto uno, y además mal conocido.
¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!