Lo terrible en cuanto a Dios, es que no se sabe nunca si es un truco del diablo.
Lo último que uno sabe es por donde empezar.
Los actos de heroísmo de las mujeres que colaboraron en el ejército, no sólo son muchísimos, sino que además las mayoría requieren largas historias para explicar los sacrificios que sufrieron y los peligros que enfrentaron por amor a la patria y todas, campesinas, maestras de escuelas, enfermeras, amas de casa y aún señoritas de sociedad, rindieron servicios sin los cuales nuestra guerra no habría sido posible.
Los alemanes, y no sólo ellos, poseen el don de hacer inaccesibles las ciencias. Nada alegraba tanto a los alemanes de los viejos tiempos como el hecho de que nadie tuviera que obedecer a nadie.
Los amores son como las setas, que no sabe uno si son venenosas hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde.
Los árboles tienen una vida secreta que sólo les es dado conocer a los que se trepan a ellos.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
Los cuerpos se revuelven tan certeros, guiados del amor, como esos astros que, arriba, sólo ven tus ojos puros.
Los diplomáticos tienen garantizado por mucho tiempo su trabajo, porque no parece probable que los ordenadores a corto plazo aprendan a beber champange y a comer langosta.
Los errores poseen su valor, aunque sólo en alguna ocasión. No todo el mundo que viaja a la India descubre América.
Los estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen. Los estados pequeños sólo son virtuosos porque son débiles.
Los hechos no dejan de existir sólo por que sean ignorados.
Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados.
Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de éstos con las palabras.
Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.
Los hombres sólo pueden tratar entre sí de dos formas: Armas o Lógica. Fuerza o Persuasión. Aquellos que saben que no pueden ganar utilizando la lógica, siempre han acabado por recurrir a las armas.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
Los jóvenes sólo pueden entenderse entre ellos. Es muy difícil que una persona mayor escuche y comprenda a un joven.
Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles.
Los listos ayudan a modificar el mundo, mientras los tontos solo lo ven.
Los locos no existen; sólo les repugna la realidad.
Los médicos pueden enterrar sus equivocaciones, pero un arquitecto sólo puede aconsejar a su cliente plantar yerba.
Los periodistas sólo acuden donde hay desgracias.
Los perros sólo ladran a quienes no conocen.
Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe.