Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.
Todo hombre tiene un grito que lanzar antes de morir, su grito. Hay que darse prisa para tener tiempo de lanzarlo. Ese grito puede dispersarse, ineficaz, en el aire; puede no hallarse ni en la tierra ni en el cielo un oído que lo escuche; poco importa. No eres un carnero, eres un hombre; y hombre quiere decir algo que no está cómodamente instalado, sino que grita. ¡grita tú, pues! Mi alma íntegra es un grito y mi obra íntegra es la interpretación de ese grito!.
Todo, hasta el mismo silencio tiene algo que callar.
Todos esperan, convocados por un silencio de campanas; todos esperan, sombra a sombra, que por sus ojos hable el alba.
Trabajé por lo que más necesitan los hombres hoy: el silencio y la paz.
Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.
Tú eliges el lugar de la herida en donde hablamos nuestro silencio. Tú haces de mi vida esta ceremonia demasiado pura.
Tu silencio junto al mío es un idioma.
Un corazón correspondido es un grito de caricias, canciones y poemas.
Ver como nos vemos, vernos y comprender que para comprender hay que volverse ciegos.
Voy a ti en silencio como un rayo de luz.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento todo paró y nació el amor.
Ya ni quiero decirte que te quiero, silencio del amor, noche entregada.
Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.