La libertad no es posible más que en aquellos países en que el derecho predomina sobre las pasiones.
La novedad atrae la atención y aún el respeto, pero la costumbre lo hace desaparecer pronto.
Las mujeres, como las espadas, cuando más respeto inspiran es cuando están desnudas.
Las personas inteligentes tienen un derecho sobre las ignorantes: el derecho a instruirlas.
Nadie a la libertad tiene derecho, cuando no hace hábito y gala de respetar la libertad ajena.
Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí.
Nadie puede quedar ajeno a los cambios que el mundo empieza a experimentar a partir de ahora.