El campo, breve y ajeno como un pañuelo.
El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.
El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos.
El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.
El hombre de Estado no tiene derecho a ser sentimental.
El hombre honrado es el que mide un derecho por su deber.
El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco por consiguiente el derecho a destruirla.
El hombre sincero tiene derecho al error.
El liberalismo es la suprema generosidad: es el derecho que la mayoría otorga a la minoría aunque ese enemigo sea débil.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
El poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
El que renuncia a un derecho solamente se quita de en medio para poder gozar del mismo sin impedimento de su parte.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
El respeto a la justicia es la paz.
El respeto a sí mismo es el indumento más noble y el sentimiento más elevado que pueda caber en el ánimo humano.
El respeto es una calle de dos direcciones, si lo quieres conseguir, lo tienes que dar.
El respeto fue inventado para cubrir el lugar vacío donde el amor debería estar.
El secreto de la paz está en el respeto de los derechos humanos.
El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.
El vínculo que te une a tu verdadera familia no es el de la sangre, es el del respeto y la alegría que tú sientes por las vidas de ellos, y ellos por la tuya. Muy raramente los miembros de una familia crecen bajo el mismo techo.
El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y goce mutuo.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad.