Solamente cuando ya no sabe lo que está haciendo, un pintor hace cosas buenas.
Solamente sabe mucho el que sabe lo bastante para vencer.
Sólo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas.
Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto.
Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.
Solo la gente sencilla sabe que es el amor. La gente complicada trata tanto de causar impresión que pronto agota su talento.
Sólo quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.
Sólo una madre sabe lo que quiere decir amar y ser feliz.
Sólo vive el que sabe.
Todo llega para quien sabe esperar.
Tras la lucha que rinde y la incertidumbre amarga del viajero que errante no sabe dónde dormirá mañana, en sus lares primitivos halla un breve descanso mi alma.
Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.
Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.
Un artista sabe que no hay belleza sin forma pero también que la forma de la belleza depende del ideal de una cultura. El artista trasciende, parcial y momentáneamente, el dilema, añadiendo un factor: no hay belleza sin mirada. Es natural que un artista privilegie a la mirada. Pero un gran artista no invita no sólo a mirar sino a imaginar.
Un especialista es una persona que cada vez sabe más sobre menos, hasta que termina sabiéndolo todo sobre nada... y nada sobre todo.
Un experto es alguien que sabe más y más sobre menos y menos.
Un experto es un hombre que ha dejado de pensar: sabe.
Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él.
Un hombre no es más que lo que sabe.
Un líder sabe qué se debe hacer. Un administrador sólo sabe como hacerlo.
Un maestro que sabe estimular a sus alumnos y da a cada uno de ellos su confianza, obtendrá con más facilidad buenos resultados que aquel otro frío, distante y más crítico, que no sabe llevar un espíritu de lucha y esfuerzo a su alumnado.
Un niño prodigio es alguien que sabe tanto de niño como de mayor.