No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.
No poseemos la verdad ni el bien nada más que en parte y mezclados con la falsedad y con el mal.
No puedo cambiar la dirección del viento, pero puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino.
No se deberían poner caras largas, aunque sólo fuera para no tener más superficie que afeitar.
No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.