La lectura nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más.
La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.
La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de su vida.
La mejor receta para la novela policiaca: el detective no debe saber nunca más que el lector.