Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
Hay mujeres que quieren tanto a sus maridos que, para no usarlos, toman el de sus amigas.
Hay pocos animales más temibles que un hombre comunicativo que no tiene nada que comunicar.