Cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada.
Cada quien sabe lo que trae en su morral.
Cada suicida sabe dónde le aprieta la incertidumbre
Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo.
Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
Cada uno es tan infeliz como cree.
Cada uno habla de la feria según como le va en ella.
Cada uno sabe donde le aprieta el zapato
Cada vez que me despierto mi boca vuelve a tu nombre como el marino a su puerto.
Cada vez que me preparo para un viaje me preparo como para la muerte. Si no volviera nunca, todo está en orden.
Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar.
Cambiar de idioma, para un escritor, es como escribir una carta de amor con un diccionario.
Cambiaré de opinión tantas veces y tan a menudo como adquiera conocimientos nuevos, el día que me aperciba que mi cerebro ha dejado de ser apto para esos cambios, dejaré de trabajar. Compadezco de todo corazón a todos los que después de haber adquirido y expresado una opinión, no pueden abandonarla nunca más.
Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo.
Cierta aristocracia, educada desde la infancia para considerar su nombre como una ventaja interior que nada puede quitarle, sabe que puede evitarse -pues nada le añadirian- los esfuerzos que sin resultado posterior apreciable hacen tantos burgueses por profesar sólo opiniones bien consideradas y frecuentar sólo a personas bienpensantes.
Ciertas creencias que no percibimos no por ello son asimilables a un puro vacío, como no lo es el aire que nos envuelve; componen a nuestro alrededor una atmósfera variable, a veces excelente, a menudo irrespirable, y merecerían ser anotadas con tanto cuidado como la temperatura, la presión barométrica o la estación, pues nuestros días tienen su originalidad física y moral.
Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones.
Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada.
Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.
Comienza hoy, trata a todas las personas que conozcas como si fuesen a estar muertas a media noche. Dales todo el cuidado, amabilidad y entendimiento que puedas tener y hazlo sin esperar ninguna recompensa. Tu vida nunca será la misma.
Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea.
Como al caballo lo prueba el camino, a los hombres los prueba su destino.
Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos.
Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
Como artista mi autoestima proviene de realizar mi trabajo. No necesito ser rica pero necesito mucho aliento. No puedo permitir que mi vida intelectual o emocional se estanquen, o mi trabajo sufrirá. Mi vida y mi temperamento sufrirán: si no puedo crear me pongo de mal humor.