Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.
Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Sed como la fuente que se derrama y no como el tanque que siempre contiene la misma agua.