No hay nada tan recompensante como hacer a la gente darse cuenta de que son valiosas en este mundo.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No podría definirme como ateo, porque declararme ateo correspone a una certidumbre que no poseo.
No puedo tomar mi libertad como fin sino tomando igualmente por fin la de los otros.