Nadie acepta ser viejo porque nadie sabe serlo, como un árbol o como una piedra preciosa.
Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan mozo que hoy no pudiese morir.
No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.