El que mucho abarca poco aprieta.
Comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho.
El arte de vivir mucho es resignarse a vivir poco a poco.
El que mucho duerme poco aprende.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
En el ejercicio de la autoridad, castiga poco, reflexiona mucho, pero no perdones nunca.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas.
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.
Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe.
Hay que estudiar mucho para saber poco.
La conclusión es que sabemos muy poco y sin embargo es asombroso lo mucho que conocemos. Y más asombroso todavía que un conocimiento tan pequeño pueda dar tanto poder.
La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.
Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.
Lo poco que conozco del matrimonio procede de lo mucho que sé del divorcio.
Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.
Los que son sabios, poco hablan; y los que hablan mucho, son poco sabios.
Más vale poco con justicia, que mucho con derecho.
Nada induce al hombre a sospechar mucho como el saber poco.
No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.
No es pobre el que tiene poco,sino aquel que teniendo mucho desea todavía tener más.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Nunca mucho costó poco.
Palaciegas discreciones, poco fruto y mucho ruido.