Ningún hombre aceptará un consejo, pero todos aceptarán dinero. De donde se deduce que el dinero vale más que el consejo.
Ninguna certeza existe allí donde no puede aplicarse alguna de las ciencias matemáticas o de las que están unidas con ellas.
Ninguna obra maestra de ningún artista puede igualar la creación de un niño echo por una madre. El éxito no sólo se mide por lo que somos, sino también por el regalo que damos, ¡y el regalo de una madre es una persona!.
No comprimas con mucha fuerza y vigor la mano de un niño tierno.
No creo que la amistad entre el hombre y el perro fuera duradera si la carne del perro fuera comestible.
No crezca mi niño, no crezca jamás... Los grandes al mundo, le hacen mucho mal.
No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.
No entres donde libremente no puedas salir.
No entres donde no puedas pasar fácilmente la cabeza.
No es el filósofo el que sabe donde esta el tesoro sino el que trabaja y lo saca.
No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad.
No existe ningún punto de partida si no se sabe bien a donde ir.
No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
No hay razón donde hay fuerza.
No hay viento favorable para el que no sabe donde va.
No importa lo elocuente que ladre un perro; nunca podrá decirte que sus padres fueron pobres pero honestos.
No importa que tu interlocutor sea un ignorante. Trata de ver dónde llenar de luz su mente, y a su corazón llevar un consuela y un vislumbre de esperanza. Y no olvides que el ignorante es tu hermano menor.
No me importaría que la opera desapareciera. Desde que era un niño, me pareció un pesado anacronismo, casi el equivalente de fumar.
No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.
No puede existir bondad alguna donde no haya conocimiento de ella.
No puede haber gracia donde no hay discreción.
No puedo cerrar mis puertas ni clausurar mis ventanas: he de salir al camino donde el mundo gira y clama, he de salir al camino a ver la muerte que pasa.
No rías nunca de las lagrimas de un niño. Todos los dolores son iguales.
No sé qué hacer, dónde buscar mis palabras más verdaderas, cómo decirte que llevo en la mirada reflejado tu pecho, y los brazos me caen, como en derribo, al verte aquí, a mi lado, morena, lejos siempre.