Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
Los lugares donde no se ha amado ni se ha sufrido, no dejan en nosotros ningún recuerdo.
Me convertí en un niño delante de una muñeca que cierra los ojos cuando se la acuesta.
Medite al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a su perro, es un remedio infalible.
Mientras más preguntamos sobre quienes somos, menos respuestas obtenemos de hacia donde vamos.