Aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.
Aun pido enseñanza; pero ya no al hombre, sino a quien no recibe enseñanza del hombre.
Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.