Un pueblo desgraciado hace los grandes artistas.
Un pueblo sólo puede ser guiado por costumbres, no por saber.
Un salto corto es sin duda más sencillo que uno largo, pero nadie que quisiera cruzar un foso ancho empezaría por saltar hasta su centro.
Un sensato puede amar como un loco, pero nunca como un necio.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo.
Un vaso de arcilla cruda, si se rompe puede repararse, pero no el de arcilla cocida.
Un vaso medio vacío es también un vaso medio lleno, pero una mentira a medias de ningún modo es una media verdad.
Una abeja no hace colmena.
Una buena causa no hace que la guerra sea justa.
Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor.
Una ciudad se hace un mundo cuando uno ama a uno de sus habitantes.
Una cosa es saber y otra saber enseñar.
Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar.
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.
Una golondrina no hace verano.
Una guerra nunca resuelve problema alguno. No hace sino plantear otros nuevos.
Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel.
Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.
Una mente sana en un cuerpo sano, es una descripción corta pero completa de un estado feliz en este mundo.
Una palabra puede herir. Pero un martillazo es feroz.
Una pantalla grande sólo hace el doble de mala a una mala película.