El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no conocen el juego.
El problema no es saber demasiado, el problema es que los demás sepan que tú sabes demasiado.
El público es más inteligente de lo que él mismo cree, pero no hay que decírselo, porque si no se vuelve aún más impertinente de lo que es de por sí.
El pudor de la doncella la hace aparecer mas bella.
El pueblo me silba, pero yo me aplaudo. (Populus me sibilat, at mihi plaudo)
El que a bestia hace mal, es más bestia que el animal.
El que abusa de un líquido no se mantiene mucho tiempo sólido.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
El que compite por humillar a alguien es un idiota, el que lo hace por la pasión de competir, es un verdadero hombre.
El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo él.
El que desprecia demasiado, se hace digno de su propio desprecio.
El que escribe mucho no yerra menos del que habla mucho.
El que está enfermo no reusa la medicina. (un enfermo es dócil y hace todo por curarse).
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
El que hace reír a sus compañeros merece el paraíso.
El que hace un favor a quien lo merece, él mismo lo recibe.
El que la hace, la paga.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
El que me hace mas bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El que mucho abarca poco aprieta.
El que mucho duerme poco aprende.
El que mucho habla, mucho yerra.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El que no se atreve a ser inteligente, se hace político.
El que no tiene memoria, se hace una de papel.