El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido,pero no derrotado.
El hombre puede renunciar a todos los placeres que quiera, pero no va a renunciar a su sufrimiento.
El hombre que condiciona su felicidad al cumplimiento de un objetivo se hace esclavo de éste.
El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.