El corazón de una persona mala nunca es puro.
El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.
El día nunca retrocede de nuevo.
El dinero es buen sirviente pero mal amo.
El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción.
El envidioso puede morir, pero la envidia nunca.
El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.
El gato podría ser el mejor amigo del hombre, pero nunca se dignaría admitirlo.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.
El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.
El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.
El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.
El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable.
El hombre puede expulsar a la compasión de su corazón, pero Dios nunca lo hará.
El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide.
El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El mal que me ha sucedido yo nunca lo lamenté, pero tampoco lo olvido pues dio sentido a mi bien.
El matrimonio es tratar de solucionar entre dos, problemas que nunca hubieran surgido al estar solos.
El matrimonio es un contrato de afectividad que no garantiza nunca su cumplimiento, pues el cariño se revisa cada mañana.
El mejor amigo de una mujer es un buen cuchillo.
El miedo ante la unión, ante el fluir hacia la otra parte. Entonces ya no estoy nunca más solo.
El mundo es una graciosa mentira inventada por el buen humor de los mártires.
El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante.