Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas.
Nunca debemos de obsesionarnos excesivamente con la idea que perseguimos.
Nunca dejes que desaparezcan las fantasías, las vacaciones nunca son en el hogar.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Nunca desistas de tus sueños. Sigue las señales.
Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.
Nunca desperdicies la oportunidad de expresar tu amor.
Nunca detengas tu mirada hacia cada sueño, enfócate en la justicia de los oprimidos y conocerás como combate un buen Guerrero de la mano de Dios.
Nunca digas nada de ti mismo que no quieres que se convierta en realidad.
Nunca digas nunca.
Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos considerados pueda cambiar el mundo. Verdaderamente, eso es lo único que lo ha logrado.
Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
Nunca el pobre es ni bien ni mal nacido; bien, porque otro ha de dudarlo; mal, porque él no ha de decirlo.
Nunca en el campo de los conflictos humanos, tantos le debieron tanto, a tan pocos.
Nunca encarcelaremos a la opinión, y reprimiéndola sólo la exacerbamos.
Nunca encontrarás un arco iris si estás mirando hacia abajo.
Nunca eres demasiado viejo para tener otra meta u otro sueño.
Nunca es definitivo el éxito, ni perenne el fracaso.
Nunca es demasía publicar lo que es necesario que se sepa.
Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro.
Nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo.
Nunca es tarde para bien hacer; haz hoy lo que no hiciste ayer.
Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.
Nunca es tarde para no hacer nada.
Nunca es tarde si la dicha es buena.