La indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad.
Los caminos del sabio son elevados e inasequibles. Sus actos pueden ser admirados, pero no imitados.
No hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio.
No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente.