La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
La grandeza de un hombre está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral.
La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.
La historia no es sino un diálogo, bastante dramático, por cierto, entre el hombre y el universo.
La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso.
La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.