El poema es la declaracion pasional mas grande que un hombre puede hacer a un héroe: la admiracion mas rendida en medio de una tristeza que hubiera querido ser grandiosa.
El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo.
El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.
El principal objetivo de la religión no es lleva el hombre al cielo sino introducir el cielo en el hombre.
El problema de conocer al hombre es paralelo al problema religioso de conocer a Dios.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
El problema, cuando se busca a la mujer perfecta, es que ella probablememte está buscando al hombre perfecto.
El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.
El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo él.
El que disputa con un beodo, disputa con un hombre ausente.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que no sabe por qué camino llegará al mar, debe buscar el río por compañero.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.
El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.
El que se tiene por hombre, ande quiera hace pata ancha.
El que un perro haya mordido a un hombre no es ninguna noticia; una noticia es el que un hombre haya mordido a un perro.
El recurso final del hombre destruido es el delito.
El reflejo de tus ojos guia mi camino hacia tí.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.
El secreto de mi universo es sólo imaginar a Dios sin la inmortalidad del hombre.
El secreto del hombre interesante es que él mismo se interesa por todos.
El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre. Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí.
El sueño y la esperanza son los dos calmantes que la naturaleza concede al hombre.
El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras.