El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
El hombre va como los peones: de casilla en casilla sin poder atrapar a la dama.
El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.
El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia dios que el camino de la ciencia.
El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al hombre.
El Libro de la Vida comienza con un hombre y una mujer en un jardín; termina con el Apocalipsis.