Todos los hombre que no tienen nada importante que decir, hablan a gritos.
Todos los hombre y mujeres nacen, viven, sufren y mueren; lo que nos distingue unos de otros son nuestros sueños, ya sean sueños sobre cosas espirituales o mundanas, y lo que hacemos para que estos se realizen. No elegimos nacer. No elegimos nuestros padres. No elegimos nuestra epoca, el pais de nuestro nacimiento, o las circunstancias inmediatas de nuestra crianza. No elegimos, la mayoria de nosotros, el morir; tampoco elegimos la hora y las condiciones de nuestra muerte. Pero dentro de este reino de falta de elecciones, elegimos como vivir.
Todos somos fragmentos no sólo del hombre en general, sino de nosotros mismos.
Tomado un amigo debe dársele crédito y antes de tomarle se le debe juzgar.
Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.
Trabajar constituye un deber indispensable para el hombre social. Rico o pobre, poderoso o débil, todo ciudadano ocioso es un ladrón.
Tratar de reformar a un hombre es un trabajo ingrato y de dudoso éxito. Colgarlo es cuestión de segundos.
Traten de verse a sí mismos, porque no se conocen. Deben darse cuenta de este riesgo; el hombre que trata de verse a sí mismo puede ser muy infeliz, porque verá muchas cosas malas, mucho que querrá cambiar, y ese cambio es muy difícil. Es fácil empezar, pero una vez que hayan abandonado su silla, será muy difícil conseguir otra, y esto puede causar una desdicha muy grande.
Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.
Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Un amigo debe ser maestro en el arte de adivinar y de callar.
Un científico debe tomarse la libertad de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de corregir errores.
Un científico es un hombre tan endeble y humano como cualquiera; sin embargo, la búsqueda científica puede ennoblecerle, incluso en contra de su voluntad.
Un científico tiene la libertad, y debe tomársela, de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de buscar cualquier evidencia, de corregir errores.
Un cínico es un hombre que, en cuando huele flores, busca un ataúd alrededor.
Un concepto incorrecto engaña al entendimiento; un acto incorrecta degrada al hombre entero y podría demoler la estructura del ego humano.
Un conservador es un hombre demasiado cobarde para luchar y demasiado gordo para huir.
Un creador es un hombre que en algo "perfectamente" conocido encuentra aspectos desconocidos. Pero, sobretodo, es un exagerado.
Un cuadro debe ser pintado con el mismo sentimiento con que un criminal comete un crimen.
Un día del hombre erudito es más largo que un siglo del ignorante.
Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.
Un experto es un hombre que ha dejado de pensar: sabe.
Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia.