La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.
La medida del grado de educación de un hombre es la manera como trata a los animales.
La mejor receta para la novela policiaca: el detective no debe saber nunca más que el lector.
La mente de un hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, el pasado y el futuro.
La monarquía debe ser gobernada por demócratas, y una república por aristócratas.
La muerte nos iguala a todos. Es la misma para un hombre rico que para un animal salvaje.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
La mujer es un vulgar animal del que el hombre se ha formado un ideal demasiado bello.