El noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.
El ocio representará el problema más acuciante, pues es muy dudoso que el hombre se aguante a sí mismo.
El optimismo es vida; el pesimismo, un suicidio lento.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
El padre debe ser el amigo, el confidente, no el tirano de sus hijos.
El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo.
El pájaro tiene su nido, la araña su tela, el hombre la amistad.
El papel de las mujeres en el progreso de la civilización es mucho mayor que el del hombre, por lo que debería desarrollar sus aptitudes de acuerdo con su naturaleza, sin imitar a los hombres.
El pasado debe ser maestro del futuro.
El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.
El pecador debe arrepentirse. Pero ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación.
El perro hizó del hombre su Dios, si el perro fuera ateo sería perfecto.
El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.
El poder muestra al hombre.
El poema es la declaracion pasional mas grande que un hombre puede hacer a un héroe: la admiracion mas rendida en medio de una tristeza que hubiera querido ser grandiosa.
El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.
El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído.
El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo.
El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo.
El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.
El principal objetivo de la religión no es lleva el hombre al cielo sino introducir el cielo en el hombre.
El problema de conocer al hombre es paralelo al problema religioso de conocer a Dios.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
El problema, cuando se busca a la mujer perfecta, es que ella probablememte está buscando al hombre perfecto.
El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.