El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
El hombre va como los peones: de casilla en casilla sin poder atrapar a la dama.
El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.
El humor es parte de la vida y en consecuencia no debe ser excluido, ni aun de la literatura seria.
El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al hombre.