Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
Nunca he encontrado un hombre de quien no haya aprendido algo.
Nunca he odiado a un hombre tanto como para devolverle sus diamantes.
Nunca lances mierda a un hombre con un arma.
Nunca leo novelas ni ensayos, sino biografías. Para mí, es más importante la vida de un hombre que sus sueños de papel.
Nunca preguntéis a un hombre si sufre, porque siempre se está sufriendo en alguna forma y en algún camino.
Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.
Órbita de pasión y verdaderos, resplandecientes e infalibles rastros. Celestes nuestros cuerpos aunque oscuros.
Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol...
Para conocer al hombre basta estudiarse a sí mismo; para conocer a los hombres se precisa vivir en medio de ellos.
Para dirigir bien la política es necesario hacerlo sin pasión. Recelad del odio; escuchadlo todo y no os pronunciéis jamás sin haber dado a la razón tiempo para volver.
Para el argentino, la amistad es una pasión y la policía una mafia.
Para el hombre dichoso todos los países son su patria.
Para el hombre ocupado no hay día largo.
Para el hombre que se dice cansado de su hijo no hay flores.
Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su hogar.
Para juzgar si un hombre es libre no te pares a mirar sus dignidades, porque, al contrario, más esclavo es cuando más elevado cargo desempeña.
Para que una relación entre un hombre y una mujer sea realmente interesante, es preciso que haya entre ellos goce, memoria o deseo.
Para ser un hombre de estado, primero debes ser elegido.
Para ser un hombre superior en los negocios no se trata de adquirir cualidades, sólo se trata de perder algunas.
Para torturar a un hombre tienes que conocer sus placeres.
Para triunfar en la lucha por la vida, el hombre ha de tener o una gran inteligencia o un corazón de piedra.
Para una mujer, el primer beso es el final del principio; para un hombre, el comienzo del final.
Pasión más viva que la amistad es el odio.