No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya.
No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.
No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.