No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es suficiente que un hombre tenga el deseo de matar para que la muerte se transforme en un valor.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.
No estoy del lado del hombre negro. No estoy del lado del hombre blanco. Estoy del lado de Dios.
No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.