Pero cada uno es un impulso de la naturaleza hacia el hombre.
Teniendo en cuenta la naturaleza humana, ejercer el poder sobre el sustento de un hombre equivale a ejercer el poder sobre su voluntad.
Toda la naturaleza es como un arte desconocido del hombre.
Todo hombre, por naturaleza, desea saber.
Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.
¿Qué es el hombre dentro de la naturaleza? Nada con respecto al infinito. Todo con respecto a la nada. Un intermedio entre la nada y el todo.
El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un amante. Su único fin está en el amor.
En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
"Un hombre" asi se registra en la posada. En una noche fría.
(...) en nuestra naturaleza hay tres cuerdas que pueden ser pulsadas por el motivo, es decir, tres fuentes de todas nuestras acciones: 1) el provecho propio (interés), 2) la compasión, y 3) la crueldad. - Ha de ser muy fácil reducir cada acción humana a una de estas tres cuerdas. - Las acciones realizadas por superstición religiosa fluyen del provecho propio. - Todas las acciones nobles y virtuosas, de la compasión. - La venganza es crueldad.
. . . Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su patria.
A cada edad de un hombre, el señor le da sus propias inquietudes.
A consejo malo, campana de palo.
A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar el hombre a quien serle fiel.
A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A la proporción, semejanza, unión e identidad del infinito no te acercas más siendo hombre que siendo hormiga.
A la sombra de un hombre célebre hay siempre una mujer que sufre.
A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.
A ningún hombre debe obligársele a hacer el trabajo que puede hacer una máquina.
A pesar de que es malo; peor es silenciarlo, pues todas las verdades silenciadas acaban por destilar veneno.
A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.
A un hombre se le da la opción de amar a las mujeres o comprenderlas.
A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido.