No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.
No hay ningún general que no crea tener los mismos derechos al trono que yo. No hay ningún hombre influyente que no crea haber dirigido mi marcha el 18 de Brumario. Estoy obligado, pues, a ser muy severo con estos hombres. Si me familiarizase con ellos no tardarían en repartirse mi poder y el tesoro público. No me quieren, pero me temen, y eso es suficiente.
No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
No hay ninguna razón para que a un mismo hombre le guste los mismos libros a los 18 que a los 48 años.
No hay ninguna razón por la que no se pueda enseñar a un hombre a pensar.
No hay ninguna satisfacción en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.
No hay vidas pequeñas: cuando la miramos de cerca, toda vida es grande.
No hizo naturaleza cosa dificultosa de las que al hombre son necesarias.
No importa bajo que bandera pelee, siempre y cuando sea por la misma causa.
No importa cuán lento te muevas, siempre y cuando no pares.
No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.
No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: esta es mi profesión de fe social y política.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
No me importa que la gente mire sus relojes cuando estoy hablando... pero es excesivo que además los sacudan para asegurarse de que andan.
No me interesa lo que se escriba sobre mí siempre y cuando no sea verdad.
No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido.
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos.
No permitiré que ningún hombre reduzca y degrade mi alma haciéndome que lo odie.
No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.