Me gusta extraviarme a mí mismo a través de otras mentes. Cuando no estoy pensando, estoy leyendo. Soy incapaz de sentarme y ponerme a pensar. Los libros piensan por mí.
Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; antes que nada, ¡soy español!.
Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar.
Me siento como si fuera una pieza en una partida de ajedrez, cuando mi oponente me indica: esa pieza no puede ser movida.
Mejor que el hombre que sabe lo que es justo es el hombre que ama lo justo.
Mi casa se puebla de arlequines cuando hay ruido de besos en el aire.
Mi mente es incapaz de concebir una cosa como el alma. Puede que esté errado y que el hombre tenga un alma, pero yo simplemente no lo creo.
Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo.
Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.
Mientras la guerra sea considerada como mala, conservará su fascinación. Cuando sea teñida por vulgar, cesará su popularidad.
Mientras religión y ética pueden dirigirse al individuo aislado y podrían existir en un solo hombre sobre el mundo, la política necesita para su posibilidad la existencia de la sociedad.
Morir por las creencias teológicas es el peor uso que un hombre puede hacer de su vida.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca.
Muchos hablan sinceramente cuando dicen que desprecian las riquezas, pero se refieren a las riquezas que poseen los demás.
Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero.
Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.
Nada crece bien a la sombra de un gran árbol.
Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás.
Nada es más útil al hombre que aquellas artes que no tienen ninguna utilidad.
Nada induce al hombre a sospechar mucho como el saber poco.
Nada levanta tanto al hombre por encima de las mezquindades de la vida como admirar, sea lo que sea o a quienquiera que sea.
Nada más imperioso que la debilidad cuando se siente apoyada por la fuerza.
Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado.