En el ajedrez, lo más importante no son el rey y la reina, sino los peones, el hombre.
En el amor todo ha terminado cuando uno de los amantes piensa que sería posible una ruptura.
En el árbol de mi pecho hay un pájaro encarnado. Cuando te veo se asusta, ¡eres un espantapájaros!.
En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre.
En lugar de ser un hombre de éxito, busca ser un hombre valioso: lo demás llegará naturalmente.