El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El resentimiento, la crítica, la culpa y el miedo aparecen cuando culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
El robot va a perder. No por mucho. Pero cuando se anote el resultado final, la carne y la sangre derrotarán al monstruo maldito.
El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.
El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
El secreto de mi universo es sólo imaginar a Dios sin la inmortalidad del hombre.
El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse.
El secreto del hombre interesante es que él mismo se interesa por todos.
El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre. Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí.
El sueño y la esperanza son los dos calmantes que la naturaleza concede al hombre.
El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras.
El tango ya no existe. Existió hace muchos años atrás, hasta el 55, cuando Buenos Aires era una ciudad en que se vestía el tango, se caminaba el tango, se respiraba un perfume de tango en el aire. Pero hoy no. Hoy se respira más perfume de rock o de punk. El tango de ahora es sólo una imitación nostálgica y aburrida de aquella época.
El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.
El tesoro del hombre es su verde juventud; el resto de la vida es invierno y senectud.
El tiempo es el ángel del hombre.
El tiempo ha llegado a ser para mí el bien supremo. Cuando veo a los hombres pasearse, vagar o malgastar el tiempo en discusiones vanas, me dan deseos de ir a una esquina a tender la mano como un mendigo: Dadme una limosna, buenas personas; dadme un poco del tiempo que perdéis, una hora, dos horas, lo que queráis.
El tiempo se vuelve sigiloso cuando se le reclama por los vestigios que deja a su paso.
El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.
El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen.
El trabajo cansa. Eso prueba que el hombre no está hecho para trabajar.
El trabajo es la fortuna del hombre.
El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento.