El hombre sólo puede ser esclavizado cuando es bastante débil para escuchar la razón.
El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.