Cuando un hombre sabe a donde va el mundo entero, se aparta para darle paso.
Desventurado el hombre que no tiene quien le amoneste cuando tiene necesidad de ello.
El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.
El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.