El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.
El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.
El puntapié que me asestaste… ¿no será una opinión?.
El que derrama sangre, será su sangre derramada.
El que es buen gallo, en cualquier gallinero canta.
El que es buen juez, por su casa empieza.
El que es buen músico, con una cuerda toca.
El que es bueno en la familia es también un buen ciudadano.
El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que no cree en la magia nunca la encontrará.
El que nunca fue cosa y después cosa lo hacen, cuando se pone a hacer cosas, ¡Dios mío que cosas hace!
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El que verdaderamente ama, nunca mira su provecho.
El rico nunca está satisfecho.
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
El secreto de un buen jugador es saber descubrir que espera el otro, y saber hacer creer que va a obtenerlo.
El tiempo es lo único que llega gratis, y nunca es suficiente.
El tiempo es un buen maestro, solo que lamentablemente, asesina a todos sus discípulos.
El trabajo que nunca se empieza es el que tarda más en finalizarse.
El único héroe valido, es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo.
El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
El único propósito del castigo es la prevención del mal; nunca impulsará a nadie al bien.
El valor nunca es mayor que cuando nace de la última necesidad.