Concede a tu espíritu el hábito de la duda, y a tu corazón, el de la tolerancia.
Construyamos con nuestro corazón lo que a otros se les hace difícil construir con sus manos.
Cuando estés fuera de casa, no vuelvas nunca la vista atrás, pues las erinias siguen tus pasos.
Cuando he estado trabajando todo el día, un buen atardecer me sale al encuentro.
Cuando la felicidad nos sale al paso nunca lleva el hábito con que nosotros pensábamos encontrarla.