Más vale tarde que nunca.
Matar es una estupidez. Nunca debe hacerse nada de lo que no se pueda hablar en la sobremesa.
Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar. La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos. ¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?.
Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el mundo, no tienen otro juez que el derecho del más fuerte.
Me falta el jarro de flores olorosas de tu corazón.
Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso; hace trabajar la mente, pero de una forma muy especial.
Me gusta pensar en toda esta gente que me enseñaron tantas cosas que yo nunca había imaginado antes. Y me enseñaron bien, muy bien cuando eso era tan necesario me mostraron tantas cosas que nunca creí que fueran posibles. Todos esos amigos bien adentro de mi sangre quienes cuando no había ninguna oportunidad me dieron una.
Me gustaría transmitir lo que fue África. Nunca experimenté nada así. África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho.
Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.
Mejor es la salud que nunca se perdió.
Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.
Menos se siente perder lo que nunca pudo alegrar.
Mi alma a dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Mi corazón pende en mi pecho, condecoración a ofrecer.
Mi corazón es una playa triste, y tú eres una ola que viene y que se va.
Mi Corazón es una voz que te pide a solas que siempre estés aquí...
Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.
Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Quién ha muerto en el? Leamos. ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!.
Mi corazón que es cuna que en secreto te guarda.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza.
Mi padre siempre me amparó por desgraciado y me tuvo un sitio en su corazón.
Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.
Mi viejo corazón es un Rey sin razón.
Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.