La frase es el alma del pensamiento; con una frase se hiere y hasta se mata. Durante largo tiempo se recuerda y se repite.
La lengua es el arma blanda que mata sutilmente.
La obsesión por la búsqueda de la inmortalidad mata
La razón por la que la preocupación mata a mucha gente que trabaja es que ellos se preocupan más de lo que trabajan.
La tortuga puede hablar más del camino que la liebre.
La vida es dura. Después de todo, te mata.
La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata.
Lo que no me mata, me fortalece.
No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mi y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.
No te preocupe la opinión de la liebre cuando los leones te admiran.
No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Perder una ilusión, hiere. Perderlas todas, mata.
Si la pena no muere, se la mata.
Si se mata una gallina, ¿Para qué utilizar un cuchillo, que sirve para matar bueyes?.
Siempre así es el amor, será y ha sido: mata de celos y de un golpe, y luego besa y besa, llorando lo que mata.
Sólo la incertidumbre mata los celos.
Todo pensamiento es inmoral. La destrucción está en su propia naturaleza. Pensar en una cosa es matarla. Nada sobrevive cuando es objeto de pensamiento.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.
¡sepanlo todos! cada hombre mata lo que ama: unos, con mirada cruel; otros, con palabras amorosas; el cobarde, con un beso, y el valiente, con la espada.