¡Cuánto tiempo rompe en olas de fría certidumbre, el alba y el sol que consagraron sus manos y mi piel!.
¡Débiles son mis piernas!, pero está en flor el monte Yoshino.
¡Dios mío, qué guapa estabas esta tarde cuando hablamos por teléfono!
¡Estoy horrorizado! No sé si el mundo está lleno de hombres inteligentes que lo disimulan... o de imbéciles que no se recatan de serlo.
¡Por ese niño de cabellos claros, esta copa de olvido alegre bebo!.
¡Qué bello!. El despreciado cuervo común esta mañana nevada.
¡Que pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
¡Toda la primavera dormía entre tus manos!.
¡y si algún día se llegara a comprobar que nosotros —los eternos penitentes del futuro— hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles!.
¿ Donde esta la belleza? Allí donde uno tiene que querer con toda la fuerza de voluntad; allí donde uno quiere amar y perecer, para que tal imagen deje de ser nada más que imagen. Amar y perecer; desde todas las eternidades lo uno esta ligado a lo otro.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar una pizca la vida está lejos de mí?.
¿cómo entra la luz en una persona? si la puerta del amor está abierta.
¿De quién es pues, hijos míos, esta roja, roja luna?.
¿dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? entonces no es omnipotente. ¿no está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? entonces es perverso. ¿está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿no será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? entonces, ¿para qué lo llamamos dios?.
¿Dónde esta la cumbre que yo pueda aun escalar con mi anhelo?.
¿Habrá un fin al saber?. Nunca, nunca. Se está siempre al principio de una curiosidad inextinguible frente a infinita vida.
¿La creación está inconclusa? Si. Y éste es el requisito por donde, inevitablemente, Dios se me cuela al mundo. Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, ¿Dios contiene el mal humano? Yo contesto, si. Somos reflejo también de la parte mala o inconclusa de Dios. Obramos para completar a Dios.
¿La envidia, el odio, la lujuria…, todas esas pasiones han sido arrojadas del alma para que ésta no sea sino una pieza de hielo?
¿Por qué esta magnifica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino.
¿Por qué no salir de esta vida como sale de un banquete el convidado harto?
¿Qué pasará amor si mis pies a seguir tu huella se afanan y mis manos en perseguir hojas al viento, si convierto atormentadas nubes en llovizna y desquebrajadas olas en manso huracán. Si mi voz repite que te amo en la penumbra, y tus besos es lo único que quiero?.
¿Qué perfección es ésta que complace y no subyuga, que admira y no arrastra?