El ser más importante no es el padre ni la madre, sino el niño, pues de él depende el futuro.
En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.
La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente.
La mente de un hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, el pasado y el futuro.
La única diferencia entre un santo y un pecador es que el santo tiene pasado y el pecador, futuro.
La verdadera generosidad, en relación con el futuro, consiste en dárselo todo al presente.
La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.