El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que no sabe por qué camino llegará al mar, debe buscar el río por compañero.
El que paga mal, paga dos veces.
El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.
El que sabe vencerse en la victoria es dos veces vencedor.
El que yo tenga cariño, y muchas veces demasiado cariño, a la sabiduría, obedece al hecho de que me recuerda a la vida. Tiene ella el mismo mirar, la misma risa ¿ que culpa tengo yo de que las dos se parezcan tanto?.
El reflejo de tus ojos guia mi camino hacia tí.
El tiempo no es un gran curador. Es indiferente y superficial. A veces no cura del todo. Y otras veces, cuando parece que sí, la cura no era necesaria.
El traje denota muchas veces al hombre.
El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.
El vino de la adolescencia no siempre aclara según pasan los años, a veces se vuelve turbio.
Eludir el camino que todos conocemos. Seguir hacia adelante ruta de los que intentan lo que nunca pensaron y se sienten felices porque hay algo distinto, porque se desvanece de pronto lo que sobra y no existe el vacío si queremos colmarlo.
Empleo mi vida en vagar por el camino mientras guardo las flores de las cuatro estaciones en mis pensamientos.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
En casa chica y en largo camino se conoce al buen amigo.
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.
En Inglaterra, un hombre que no puede hablar de moral dos veces por semana a un gran auditorio popular e inmoral no tiene nada que hacer como político serio.
En la montaña el camino más corto es de cima en cima; pero para eso hay que tener las piernas largas.
En la soledad se halla lo que muchas veces se pierde en la conversación.
En un mundo de fugitivos el que transita el justo camino, parece huir.
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Enseñar es aprender dos veces.