Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.
No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.
No pocas veces ya he dicho adiós; conozco las horas desgarradoras de la despedida.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.