Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
Cualquiera puede hacer historia; pero sólo un gran hombre puede escribirla.
Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.
Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista.
Cuando atrasamos la cosecha, los frutos se pudren, pero cuando atrasamos los problemas, no paran de crecer.
Cuando Dios tiene su altar en el corazón de la madre toda la casa es su templo.
Cuando el amor desenfrenado entra en el corazón, va royendo todos los demás sentimientos; vive a expensas del honor, de la fe y de la palabra dada.
Cuando el claro día llama a mis cristales, desvelado me encuentra en la sombra trazando tu imagen.
Cuando el corazón se agita, se ofrenda rutinariamente. Por eso, sólo el sabio es capaz de agotar el sentido de la ofrenda.
Cuando el cristianismo se convierte en instrumento del nacionalismo, queda herido en su corazón y se convierte en estéril.
Cuando el espíritu está abatido, es menester sacudirlo.
Cuando el espíritu se desvanece aparece la forma.
Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.
Cuando el hombre ya no encuentra placer en su trabajo y trabaja sólo por alcanzar sus placeres lo antes posible, entonces sólo será casualidad que no se convierta en delincuente.
Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud.
Cuando entro en mi cuarto solitario después de un fracaso, éste no me hiere. Pero si estuviese obligado a encontrarme con los ojos interrogadores de mi mujer y tener que decirle que he fallado nuevamente. . . No podría soportarlo.
Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
Cuando miro a una persona a los ojos y veo en ellos su corazón, intuyo que somos algo más que materia.
Cuando no se encuentra descanso en uno mismo, es inútil buscarlo en otra parte.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Cuando se presenta a la cultura científica, el espíritu no es nunca joven. Es incluso muy viejo, pues tiene la edad de sus prejuicios.
Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad.
Cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza.
Cuando tus ojos me miran, mi corazón se alborota.